LA EDUCACIÓN FÍSICA EN EL TERCER CICLO DE EDUCACIÓN PRIMARIA

Continuando con la pauta marcada en los ciclos anteriores, se insiste en la necesidad de tener clara la concepción del aprendizaje que sirve como fundamentación para la intervención didáctica en el aula (la constructivista, en este proyecto curricular), al igual que la importancia de conocer las características evolutivas del alumnado al que se dirige esa acción educativa para poder desarrollar adecuadamente los procesos de enseñanza y aprendizaje.

Si hay que destacar algo importante en este tercer ciclo de la Educación Primaria es, sin duda, su carácter terminal dentro de la etapa en que se encuentra. Ello va a marcar el modo de hacer en el ciclo, tanto del profesorado como de los alumnos y alumnas, pues, quiérase o no, el finalizar una etapa educativa lleva consigo alcanzar o no los objetivos previstos en ella y, por tanto, la determinación de suficiencia o insuficiencia de los aprendizajes adquiridos a pesar, por supuesto, de la continuidad de todo el alumnado en la educación obligatoria.

Una de las metas de este tercer ciclo será llegar a la Educación Secundaria en las mejores condiciones para garantizar su superación sin dificultades. Ello puede significar una mayor presión y esfuerzo para todos los participantes en el mismo, ya sean docentes o discentes, lo que es posible evitar si a lo largo de los ciclos de la Educación Primaria se han ido alcanzado los objetivos propuestos.

Desde el punto de vista psicológico se hace imprescindible destacar la llegada del alumnado al estadio de operaciones formales en torno a los doce años, es decir, durante el curso final de este ciclo. Esto significa que los estudiantes poseen una capacidad de abstracción en grado suficiente como para poder manejar ya todo tipo de conceptos sin necesidad de la concreción y manipulación a la que se veían sometidos hasta este momento.

No obstante, considerando que la evolución es algo continuo, no mecánico y diferente en cada persona, hay que tener en cuenta que el ùltimo curso de este tercer ciclo resultará de transición para la mayoría del alumnado: unos habrán entrado de lleno en el estadio de operaciones formales, mientras otros lo irán alcanzando a lo largo del año o, incluso, pueden hacerlo en el curso siguiente. Es una complejidad con la que hay que contar.

Hechas estas aclaraciones, se señalan las características evolutivas y de aprendizaje de los alumnos y alumnas del tercer ciclo de la Educación Primaria, cuyas edades oscilan entre los diez y los doce años:

  • Alcanzan el estadio de operaciones formales, lo que supone para ellos la posibilidad de manejar conceptos sin necesidad de relacionarlos directa y concretamente con la experiencia sensible.
  • Son capaces, por tanto, de generalizar los aprendizajes adquiridos y relacionarlos con situaciones ajenas a su realidad.
  • Trabajan rigurosamente con el lenguaje de los símbolos sin necesidad de referencias empíricas.
  • Realizan deducciones lógicas.
  • Elaboran conocimientos sistemáticos, pudiendo llevar a cabo experimentaciones cortas y de ejecución no excesivamente compleja.
  • Acceden al pensamiento causal, lo que hace desaparecer el animismo y egocentrismo propios de estadios anteriores.
  • Manejan conceptos mensurables de espacio y tiempo.
  • Dominan perfectamente el lenguaje verbal, lo que les permite, a su vez, organizar adecuadamente el pensamiento mediante sus funciones de comunicación, representación y regulación de conductas.
  • Son capaces de reflexionar sobre su propia actividad en todos los órdenes, y también en los nuevos contenidos que van adquiriendo. Así, pueden profundizar en conocimientos teóricos (sobre lengua, matemáticas, ciencias, etc.) antes inalcanzables.
  • Se desarrollan físicamente de forma importante, por lo que continùa siendo decisivo para ellos el ejercicio físico, el deporte, los juegos...
  • Continùan independizándose de los adultos, resultando fundamental para ellos su inclusión en grupos de iguales.
  • Colaboran con el profesorado en sus trabajos de aula sin mayores dificultades, pues, como ya quedó apuntado, no presentan, en general, graves problemas de adaptación interna ni de socialización.
  • Son sensibles a los estímulos de los demás, por lo que es un momento educativo de gran interés para despertar las actitudes positivas en función de su formación futura e integración social apropiada.
  • Desarrollan estrechos lazos de amistad entre compañeros.
  • Evolucionan gradualmente hacia posiciones superiores de autonomía moral, con criterios propios para juzgar sus actuaciones personales.
  • Crean, paulatinamente, su autoconcepto, mediante la valoración de su imagen ante sí mismos y ante los demás. Para ello tiene gran importancia el concepto que losadultos (el profesorado, en este caso, es decisivo) tienen de ellos y les ponen de manifiesto.
  • Van diferenciándose en sus intereses, necesidades y gustos personales, lo que hay que tener en cuenta para llevar a cabo la adecuación curricular pertinente mediante los recursos que se consideren apropiados.

Estos son los rasgos más comunes y generales para el alumnado del tercer ciclo, con la advertencia, ya hecha anteriormente, de que pueden aparecer en mayor o menor grado, segùn los condicionantes personales y socioculturales de cada alumno y alumna. Hay que recordar, nuevamente, que la incorporación al estadio de operaciones formales se producirá, paulatinamente, en diferentes momentos para cada estudiante a lo largo del ùltimo año del ciclo, lo que aconseja plantear objetivos en las programaciones de aula que sean generalizables y sin excesiva dificultad para la mayoría del alumnado.

 

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